
Gestionando nuestras emociones y relaciones en esta temporada
Artículos de Armonía Mental y Emocional
Gestionando nuestras emociones y relaciones en esta temporada
Vertiginosamente se acerca el fin de año. Con él llegan los brindis de empresa, los intercambios de regalo, las reuniones con amigos, la convivencia familiar y esa sensación colectiva de “hay que vernos antes de que termine el año”.
En las películas todo parece perfecto: armonía, risas, cenas impecables y gente reunida solo con quienes ama. Pero en la vida real… la historia suele ser un poquito distinta.
Hay familias donde siempre hay un pariente que lanza comentarios incómodos, o alguien que se pasa de copas y cambia el ambiente. Y ni qué decir de los eventos empresariales: intercambios obligatorios, convivios donde se pretende que todos se llevan bien cuando, en realidad, puede tocarte darle regalo al colega que te complica el día, o al compañero que no cumple y termina duplicándote la carga laboral.
Y aun así, entre todo ese caos predecible, también existen momentos genuinos de conexión, encuentros hermosos y personas que realmente nutren tu vida. La temporada no es completamente luminosa ni completamente caótica: es humana.
La clave: aprender a gestionarnos
No podemos controlar la actitud del familiar imprudente, ni convertir mágicamente en amable al compañero conflictivo, ni obligar a nadie a tratarnos como merecemos.
Pero sí podemos hacer algo poderosísimo: gestionar nuestras emociones y respuestas.
“Entre el estímulo y la respuesta existe un espacio. En ese espacio reside nuestra libertad y nuestro poder para elegir nuestra respuesta.”
— Viktor Frankl
Ese espacio es lo que nos puede salvar durante esta temporada. Antes de reaccionar, podemos darnos un momento para observar qué sentimos, por qué lo sentimos y cómo queremos actuar.
Quizá no podamos evitar que alguien haga un comentario fuera de lugar, pero sí podemos evitar que ese comentario nos secuestre emocionalmente el resto de la noche.
Regresar a nosotros antes de reaccionar
Fin de año es un periodo donde se mezclan cansancio, expectativas, nostalgia y presiones sociales. Por eso es tan fácil “engancharse” con cualquier chispa externa.
“La historias que nos contamos a nosotros mismos importan. Si no las cuestionamos, esas historias pueden convertirse en nuestra reacción automática.”
— Brené Brown
Un comentario puede activar pensamientos como “no me valoran”, “otra vez lo mismo”, “ya sabía que esto iba a pasar”, y de ahí escalar a emociones pesadas. Pero si hacemos una pausa y cuestionamos esa historia, la emoción suele perder fuerza y la situación se vuelve más manejable.
Prácticas sencillas para esta temporada
1. Identifica tus detonantes
2. Respira antes de reaccionar
3. Establece límites amables
4. No personalices lo que no es personal
5. Elige tus batallas
Un cierre más consciente
Las fiestas pueden ser hermosas, profundas y genuinas… o pueden ser caóticas, incómodas y agotadoras. Lo que marca la diferencia no es la perfección del ambiente, sino nuestra capacidad de navegarlo con presencia, límites y autoconciencia.
Al final, lo más importante de esta temporada no es complacer expectativas, sino honrar tu bienestar emocional.
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💬 Preguntas clave para reflexión personal:
¿Qué situaciones o personas suelen ser mis mayores detonantes emocionales en esta temporada?
¿Qué historia me cuento internamente cuando algo me incomoda o me duele?
¿Cómo suelo reaccionar cuando me siento no valorado/a o invadido/a?
¿Qué necesito priorizar para cuidar mi bienestar emocional en estas reuniones?
¿Qué límites amables puedo establecer sin sentir culpa?
¿Qué batallas realmente valen mi energía y cuáles puedo soltar?
¿Cómo puedo regresar a mí antes de reaccionar impulsivamente?
¿Qué sería para mí un cierre de año más consciente y compasivo?
